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Blog / BABYLON-60

Una regla de texto no confina un proceso

La política del agente y los permisos efectivos del proceso necesitan comprobaciones distintas.

Comprobar quién puede abrir el recurso

Escribir que un agente solo debe leer un directorio no retira al proceso sus permisos de escritura. Para evaluar la frontera hay que intentar la operación desde el proceso que ejecuta las herramientas, con sus credenciales y descriptores reales. Si una ruta alternativa permite acceder al recurso, un broker correcto no basta para mediar todas las acciones. Esta es la diferencia entre una política que expresa una intención y un mecanismo que limita operaciones efectivas.

Declarar la plataforma y sus límites

Los controles del sistema operativo tienen interfaces, versiones y límites concretos. Landlock, por ejemplo, permite restringir derechos de procesos en Linux, pero su documentación distingue capacidades según la ABI y advierte sobre recursos ya abiertos y operaciones no cubiertas. Un ensayo en una plataforma no acredita otra. Tampoco basta llamar kernel a un componente de usuario: hay que indicar dónde se aplica la decisión, qué procesos afecta y qué accesos quedan fuera de su alcance.

Observar rechazos, no solo configuraciones

Una comprobación reproducible combina un caso permitido con accesos que deben rechazarse: escritura fuera del ámbito, creación de un subproceso o uso de un descriptor heredado, según el perfil evaluado. Registra comando, versión del sistema y resultado observado, sin convertir una lista parcial en cobertura universal. La evidencia debe separar fallo de política, denegación del sistema y efecto sobre el archivo. Una captura de configuración o un informe de intención no sustituye esos resultados.

Fuentes