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Recordar una afirmación no la convierte en evidencia
Conservar fuentes, derivaciones y comprobaciones permite distinguir contexto recuperado de una afirmación comprobada.
Conservar el origen y la interpretación
Una memoria puede recuperar una decisión útil, pero también una conjetura antigua o un resumen incompleto. Para poder revisar lo recordado conviene conservar la fuente, su versión y la transformación que produjo el resumen. El modelo PROV del W3C ofrece vocabulario para describir entidades, actividades, responsables y derivaciones. Esta procedencia ayuda a examinar una afirmación; no convierte automáticamente el contenido de la fuente en verdadero ni resuelve discrepancias entre documentos.
Qué aporta una huella criptográfica
Un hash permite comparar los bytes actuales con una huella registrada. Si cambian, la comparación debe fallar. Sin embargo, un documento falso también tiene un hash válido, y quien sustituye el documento y su manifiesto puede recalcular ambos. La confianza requiere saber de dónde procede la huella esperada y qué identidad respalda la publicación. Integridad, procedencia e interpretación responden a preguntas distintas y deben quedar visibles en la interfaz de consulta.
Convertir una memoria en una comprobación
Si una nota afirma que una prueba pasó, abre el resultado original y comprueba comando, revisión, entorno y alcance. Conserva por separado el dato observado y la conclusión derivada. Cuando falta una pieza, registra la incertidumbre en vez de completar la historia. El mismo criterio se aplica a un informe de rendimiento: recordar una cifra o conservar su captura no sustituye conocer carga, unidades e instrumentación. Esta es una disciplina de revisión, no una garantía automática del sistema de memoria.